Día de la Madre
La Comisión Mujer y Voleibol impulsa, desde la Real Federación Española de Voleibol, la visibilidad de jugadoras, entrenadoras y árbitras, y especialmente, incentivar la continuidad y retorno de éstas al ámbito del voleibol tras la maternidad.
Con motivo del día de la Madre, la árbitra internacional, Diana Rico – una de las últimas en alcanzar la condición de madre dentro de la familia del vóley español- comparte con nosotros, a su regreso tras su reciente maternidad, su experiencia que, enfatiza, “está siendo maravillosa”, aunque, como señala, tiene las dificultades habituales: “duermo muy poquito, el postparto ha sido duro”, y es un gran cambio al que, reconoce, “te tienes que acostumbrar en un abrir y cerrar de ojos a tu nueva vida, a una lactancia materna a demanda, a que tu bebé no duerma”.
Diana Rico, que se define a si misma como “una chica entusiasta, que empezó en el arbitraje hace muchos años durante su época universitaria”, compaginó, varias temporadas el arbitraje en la competición española y en la Bundesliga alemana y, ahora, que es mamá, quiere compaginar el arbitraje con el cuidado de su bebé.
La madrileña es el último ejemplo de que se puede ser madre, árbitra y deportista al mismo tiempo. Si bien no es la única que aúna en su persona todos estos roles. Entre otras muchas, nuestro deporte cuenta con dos campeonas que compaginan maternidad y voleibol, como son Flavia Dias y Liliana Fernández Steiner.
La entrenadora brasileña de Extremadura Arroyo, Flavia Días, reconoce que es “un desafío. Como madre tienes que ser capaz de encajar nuestros horarios para facilitar su vida con la mía”. La integrante del Proyecto Atenea, liderado por la Comisión Mujer y Voleibol de la RFEVB, confesaba que además de un desafió “también es un lujo. El hecho de “terminar un partido y darme la vuelta y ver que mi hijo está ahí, dando vueltas por la cancha me parece un premio. Los desafíos están para superarlos”.
La tres veces olímpica, Liliana Fernández, compagina maternidad y vóley playa “como cualquier trabajador que tiene que conciliar su labor con la vida familiar. No hay secreto ninguno: compaginar con mi marido su jornada laboral con mis entrenamientos, aprovechar las horas de cole, mucha ayuda de mis suegros y mucha voluntad por mi parte por el sobreesfuerzo que ocasiona: duermo menos, estoy más cansada…”
Liliana Fernández encontraba en “el descanso” la mayor dificultad. “Tener que entrenar dos horas de playa y luego hacer de seguido las pesas para poder disfrutar de la tarde para los niños. Ese es el mayor cambio” en el método de trabajo, “para poder dedicarles tiempo y atención”.
Unos desafíos que Diana Rico logra superar gracias al importante apoyo que, dice, recibir del Comité Técnico Nacional de Árbitros, del que señala: “sus miembros entienden que a veces no puedo hacer noche o estar todos los fines de semana fuera de casa. También permiten que mi marido y mi bebé me acompañen a los partidos, asumiendo yo los gastos, ya que debido a la lactancia me resulta más cómodo, tanto para el bebé como para mí”
Flavia Dias incidía en el apoyo de su club, que “me facilita muchas cosas, incluso el llevarme a mi hijo a los viajes” dentro de una experiencia “dura y muy bonita, que en los momento de "bajón" que tenemos todos los que nos dedicamos al deporte, yo me puedo apoyar en él y tenerlo siempre a mi lado, es mi trofeo diario. Yo gano todos los días por tenerlo ahí”.
Diana Rico regresó al arbitraje activo a los tres meses de convertirse en madre. “Quieres volver cuanto antes a tu vida como era y no puedes” Para ello, el apoyo del CTNA y la Comisión Mujer y Voleibol resultó clave, para el proceso de “adaptarte a la nueva situación. Pero una vez que te subes a la silla, sigues siendo exactamente la misma árbitra de siempre. Te concentras en el partido y desconectas, incluso de tu bebé”. En esos primeros encuentros pudo compartir experiencia con otras madres árbitras como Noelia Navarro, con quien comparte la foto adjunta.
Su regreso al arbitraje internacional deberá posponerse hasta pasado el verano. “Me habría gustado estar dirigiendo ya torneos internacionales, pero en la actualidad en ese ámbito no se permite que viajes con la familia, por lo que he tenido que rechazar las designaciones para los torneos largos del periodo de verano”.
La internacional española visibilizaba su nueva situación de madre, árbitro internacional y apasionada del vóley con una recomendación para todas las mamás: “Que sigan haciendo lo que a ellas les apasiona, aunque sea menos tiempo, aunque sea unas gotitas, porque si te eres feliz, tu bebé es feliz”.
Diana Rico no duda en afirmar que “las mujeres somos capaces de todo y más, y por supuesto es posible con el apoyo del Comité Nacional de Arbitraje, de tu pareja. Ser madre no significa abandonar tus pasiones, sino adaptarlas a tu nueva situación. Animo a todas las mamás a que no dejen de lado lo que les apasiona” ya que “si te eres feliz, tu bebé es feliz” concluía.
La RFEVB, desde la Comisión Mujer y Voleibol, ha continuado, y continúa, trabajando en facilitar el desarrollo del ejercicio físico en las mujeres, en incentivar la continuidad e incorporación de éstas al ámbito deportivo y, en definitiva, en promover que el voleibol sea un deporte aún más igualitario, así como en dar visibilidad al deporte femenino, promocionando al mismo tiempo los valores y principios de nuestro deporte.