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La aventura de Ana María Vidal y Borja González como seleccionadores de las Islas Cook

jueves, 20 de noviembre de 2014 15:00

Voley Playa

En los últimos años se ha producido una evidente expansión del Voleibol español por todos los rincones del mundo, tanto que el talento que ostentan los profesionales de nuestro país está presente no sólo en las principales competiciones del mundo, sino que también llega a regiones que tradicionalmente habían permanecido ajenas a la calidad española. La ambición, la valentía y el esfuerzo de algunos de estos audaces profesionales del voley han hecho posible que el Voleibol español se sienta en países tan alejados como Perú, Azerbaiyán o Catar, entre otros, además de en las principales naciones de Europa. Sin embargo, en esta expansión del ingenio voleibolístico español, los que se llevan los laureles por lo menos en cuanto a intrepidez por la lejanía de su aventura son Ana María Vidal y Borja González. 
Ana María Vidal, lucense de 31 años y Borja González, melillense de 32 años son los actuales seleccionadores nacionales de voley playa de las Islas Cook. Los dos exjugadores, ampliamente conocidos en el mundo del voley español, imparten sus conocimientos y su experiencia nada menos que a 20.000 kilómetros de España,  un destino lo más alejado posible de nuestro país, no sólo en distancia, sino en forma de entender la vida. 
Estreno como seleccionadores 
“Fue un cúmulo de casualidades”, relata Ana María Vidal sobre el origen de tan osada aventura. “Una de nuestras principales condiciones era poder vivir juntos, y nuestro representante nos puso en contacto con Auckland Central Volleyball Club. En principio, su idea era ficharnos como jugadores, pero al ver nuestro currículum surgió la posibilidad de contratarnos como entrenadores. La gran casualidad fue que el presidente resultó ser de las Islas Cook. A través de él, contactamos con el presidente de la federación y nos fichó para trabajar con la selección”, declara. 
Así, González y Vidal hicieron las maletas y se fueron a las antípodas para dirigir a las selecciones de voley playa del remoto país oceánico. De hecho, en estas semanas los dos españoles se han estrenado en competición oficial, primero en el Campeonato de Oceánica y en estos momentos, en la Continental Cup de Voley Playa de la región. En el torneo oceánico, los representantes de Islas Cook dirigidos por González y Vidal cosecharon dos quintos puestos y una novena plaza. En la Continental Cup, los pupilos de los españoles jugarán la final contra los representantes de Vanuatu.  
“La verdad es que estamos muy orgullosos de nuestro trabajo y la gente ha valorado mucho lo que hemos logrado”, afirma Vidal, “aunque en un principio nos desesperamos bastante, finalmente conseguimos unos grandes resultados para sorpresa incluso de los mismos componentes del club”, añade la jugadora conocida por “Valal”. 
“Un cambio muy brusco”
Para los que no estén muy familiarizados por la geografía oceánica, las Islas Cook constituyen un archipiélago de quince pequeñas islas situado en el Pacífico Sur y que conforman un estado asociado con Nueva Zelanda. “Tenemos que reconocer que nosotros tampoco sabíamos mucho de las Islas Cook cuando llegamos. Es un país pequeño, con sólo 20.000 habitantes. Gran parte de la población está en Nueva Zelanda y la base de la selección vive en Auckland, que es donde nosotros hemos trabajado. El sitio es para verlo, un paraíso como las que vemos en televisión, con palmeras, agua cristalina, arrecifes de coral, etc.”, destaca Vidal. 
Entre playas de finísima arena y agua trasparente, es evidente que la adaptación no fue fácil para la ex jugadora de equipos como AD A Pinguela, JAV Olímpico o UCAM Murcia y para el ex colocador de escuadras como CV Melilla, Voley Guada o Emevé. “Es un cambio muy brusco, estar abierto a una nueva cultura, una nueva forma de ver el deporte y de entender la competición”, declara Vidal, que al igual que González, también cosechó una brillante trayectoria como jugadora de voley playa y no en vano la gallega concluyó en cuarto puesto del Campeonato de España 2013, formando pareja con Ester Ribera. Los españoles enfatizan en el choque cultural que ha supuesto su nuevo destino, si bien, además del aspecto deportivo, destacan la belleza de su nuevo hogar como una de las características más reseñables.
“La vida aquí es muy tranquila, la gente vive muy bien y siempre busca tiempo para el deporte y disfrutar su tiempo libre. El país es precioso y tienen mucho respeto por la naturaleza. Creo que se puede recorrer el país de punta a punta siguiendo rutas de senderismo”, comenta, al tiempo que señala la sorpresa con determinadas costumbres locales.  “Por ejemplo, la reacción que tuvimos los dos el primer día en el supermercado, viendo a la mitad de los clientes descalzos. Con el tiempo nos hemos dado cuenta de que es normal ver a los kiwis descalzos por todas partes, pero también es normal verlos en pijamas de animales”, señala. 
Seguir trabajando duro
Como todos los osados que siguen su destino alejados de su país de origen, tanto Vidal como González, ambos continuadores de sendas y amplias sagas voleibolísticas, la primera en Lugo y el segundo en Melilla, aún guardan a España en el espejo retrovisor.  “Volver a España siempre es algo siempre que tenemos en mente, pero estamos muy envueltos ahora mismo con trabajos de desarrollo del voleibol en Oceanía, así que si las cosas siguen saliendo nos gustaría, seguiremos vinculados a este proyecto, pero no descartamos probar en otro país con algo más de potencial que Islas Cook”, declara. 
Ya sea lejos de nuestras fronteras o en casa, el sentimiento de progreso y ansias de proyección es compartido por muchos de los españoles que continúan sus carreras en voley en otros países, al igual que por el melillense y la gallega, que no temen saltar a otro destino en un futuro próximo. “Queremos seguir trabajando duro. Todo lo que sea seguir creciendo como entrenadores será bienvenido y, si las cosas salen bien, nos gustaría llegar a dirigir a un equipo de máximo nivel”, afirma Vidal. 
Mientras llegue ese momento, Vidal y González habrán adquirido unas impagables experiencias vitales, alejadas de las de la mayoría, además de cosechar infinitas anécdotas. Lo que es seguro es que gallega y melillense seguirán mientras tanto dejando la extraordinaria impronta del Voleibol español allende nuestras fronteras.